martes, 20 de marzo de 2012

Ilusion(n)es


Escribo desde la leve distancia que da el tiempo. Lo hago sin temor a diluir la intensidad de una tarde de rugby para la historia. La de nuestra victoria sobre Rumanía (13-12) del pasado sábado. Con un drop de Mathieu Peluchon a tres minutos del final, para más señas. Podría detenerme en un triunfo memorable en sí mismo, pero este resultado debe verse en perspectiva: es el refuerzo definitivo al proyecto de ilusion(n)es iniciado por el seleccionador Regis Sonnes.

Porque ese puede ser un buen término para definir el momento de nuestro combinado nacional: ilusión.  Lejos, muy lejos de ese peligro llamado euforia. Ilusión nacida en sabernos hoy capaces de vencer a selecciones que hace un año eran inalcanzables. Que cada choque se puede ganar y se puede perder parece una futilidad, pero meses atrás sólo sabíamos lo segundo. La cita del sábado tuvo premio doble. En nuestro pasado sólo lucía un éxito ante Rumanía, hace ya veinte años.

Ilusión por el futuro, pero desde el presente. Las últimas victorias españolas han ratificado moralmente la modernización iniciada por Regis Sonnes. El francés no dudó en apostar por jugadores venidos de Francia con antecedentes españoles. Les propuso formar parte de su plan y muchos no dudaron en volcarse por el país natal de sus padres o sus abuelos. Meritoria implicación a sabiendas de la mala etapa que atravesaba el rugby español hace apenas dos años. Hubo duras críticas al entrenador por el "afrancesamiento" de España; algunas persisten. Pero la realidad es que estos deportistas con acento galo sienten como suyos nuestro himno, nuestra bandera y nuestra afición, a la que aplaudieron y abrazaron el sábado.

Las esperanzas de mantener esta estabilidad penden de un hilo. Hilo de despachos, que es el menos dúctil de todos ellos. Este año hay elecciones en la Federación Española de Rugby. No renovar a Regis Sonnes y su segundo Eric Lamarque además de una injusticia sería un craso error. Mientras algunos mediáticos del rugby patrio hacen campaña en contra, nuestros directores deportivos han devuelto la alegría a la afición. Realmente algo ha cambiado. 


Hoy disponemos de un proyecto de selección y de un esquema de juego. Con él hemos vencido a dos países superiores. Velocidad, apoyo colectivo y mucha intensidad en defensa y ataque. Caracteres españoles aunque vengan en TGV desde París. La apuesta de Sonnes pasa por un rugby profesional con muchos integrantes en las ligas francesas (numerosos nacidos en España). Su estrategia ha dado réditos en apenas dos años. Ese debe ser el camino a seguir en nuestro país y en nuestra liga: la profesionalización. Para tener potencial económico es necesario ganar, atraer públicos y patrocinadores. Estas victorias nos llevan por el buen camino. Veremos si la Federación sabe mantenerlo.

Contamos un grupo más o menos estable -por fin- en torno a unos 30 jugadores. Un bloque que conjuga hábilmente experiencia  y juventud, amen de tres jugadores del Top 14 (primera división francesa): Roffes, Labbe y García. Con las bases ya asentadas, el deseo es que nuestro habitual caos federativo no las destroce. Sería un paso atrás imperdonable. Regis Sonnes y su equipo merecen continuar.

Estos últimos resultados han hecho que todos miremos, de una manera u otra, al Mundial de 2015 en Inglaterra. Los más ven en ello una quimera; otros -me sumo- una opción real. En verdad solamente que hoy exista este debate ya explica un avance. Hace 24 meses rozamos el descenso a la tercera categoría internacional en Europa. Quién supondría acaso plantear esta cuestión en 2012. Pero debe advertirse que enlazar victorias ante Rumanía y Georgia, siendo histórico, no nos lleva al Mundial. La clasificación se jugará entre 2013 y 2014 y ahí puede pasar de todo, a sabiendas de cómo y quiénes son nuestros  rivales. 

Así las cosas, mientras se afronta el futuro y el último partido del 6 Naciones B contra Rusia (el 19 de mayo), me quedo con las caras de 23 jugadores y 10.000 aficionados del sábado. Ellos, todos, son nuestro equipo.

PD: Recuerdo especial para uno que se quedó sin abrazo y sin partido: Gauthier Gibouin, lesionado de gravedad cuando jugaba con España hace diez días. Su equipo -el Périgueux francés- le pidió que se quedase para un partido importante de su liga, pero una baja de última hora en nuestra selección le llevó a venir con con el XV del León. Además de perder contra Portugal (digna derrota, por cierto), Gauthier se lesionó, poniendo en peligro a su equipo y su propio contrato -él está cedido-. Es su segunda lesión grave bajo la bandera nacional. Y volverá a jugar. Un ejemplo de compromiso.

Fotografías: 1 Ambiente en el Campo Central / 2 Mathieu Peluchón (ferugby.com)

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